Cerebro Emocional

ESTRATEGIA DE LA MENTE EMOCIONAL

Persuadir a la gente sobre la importancia de conocer y analizar la inteligencia emocional para poder realizar o efectuar mejores decisiones en nuestra vida diaria.

“Cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta…eso no es fácil.”

-(Aristóteles, 1995, 13)

El ser humano es visto como el único ser vivo en la Tierra capaz de pensar, analizar y entender a base de todas las situaciones que se desenvuelven alrededor de él, entendiendo así, que el ser humano reacciona de acuerdo a las señales que su cerebro manda a las demás extremidades, pero este a su vez tiene una subdivisión en la cual se desenvuelven dos mentes, tal y como lo argumenta Daniel Goleman:

 “La mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional” (1995, pág. 27)

Comprendemos que hay una división de nuestro cerebro y que ambas partes conviven de una manera pacífica al complementarse mutuamente, pero en ciertas situaciones generalmente la que sobresale es la mente emocional; en la cual nos enfocaremos más, ya que, como se ha explicado anteriormente esta se guía mediante impulsos, a los cuales nos podemos referir como bases, que son: las emociones. Dichas emociones son las que regulan a la mente emocional, tomando en cuenta que situaciones es la de escuchar y hablar sin estar a la defensiva, esto al emplearse, puede ayudar a que la gente note más empatía en uno mismo, y al dar un consejo, podemos notar que suele terminar con una situación efectiva. Una de las estrategias que se debe utilizar es la crítica ingeniosa la cual está relacionada con el elogio y la empatía, y esta a su vez ayuda a entablar buenas relaciones de las cuales se podrían sacar alternativas para el uso de otras opciones que ayudan a diversas situaciones o acciones.

El humano es un ser capaz de adaptarse a situaciones adversas y de adquirir conocimiento que sabemos se podrá utilizar después. Actualmente existe mucha información acerca de cómo podemos actuar en diversas problemáticas, pero una de las mejores maneras es  teniendo en cuenta que las emociones no son exclusivas para ninguna situación, podemos mezclarlas y así generar un equilibrio que nos ayude a tomar una buena decisión, es una invitación al buen empleo de las emociones, y a la correcta organización que debe de haber en cuanto a la jerarquía emocional. La práctica de nuestras emociones nos lleva a una nueva adaptación de nuestra inteligencia emocional, es decir, gracias a los nuevos elementos en nuestra mente, se genera una nueva “personalidad” la cual será quien tome las riendas de nuestras situaciones. Y como bien hacen mención Ignacio Danvila y Miguel Ángel en el artículo de dialnet.unirija.es:

“Las habilidades intrapersonales e interpersonales, que vienen a definir la IE, son altos predictores de éxito en todos los sentidos” (2010, pág.109).

“La inteligencia emocional está relacionada con nuestra capacidad de entender y gestionar las emociones, tanto las propias como las ajenas”.

La inteligencia emocional no es sólo saber que tienes sentimientos, es en realidad tener el conocimiento de que existen las emociones y que estas, no siempre serán las mismas en todo momento y a su vez tener en cuenta que todos son diferentes y no sentimos los mismo, cada ser humano pasar por situaciones en las cuales experimentan nuevas emociones, pero cuando una de estas es averiguada de manera incorrecta, es decir, cuando la estrategia de la mente emocional se sale de control se pueden generar traumas, los cuales llevan a un reaprendizaje emocional. Claramente el reeducar el cerebro emocional implica un gran esfuerzo, ya que, no es fácil recuperarse rápido de un trauma psicológico y mucho menos si tenemos en cuenta que, si hubiéramos reaccionado de distinta forma, todo habría sido diferente. El temperamento y la actitud de las personas varía de acuerdo a su forma de ser, como bien sabemos no todos somos iguales, pero cada quien actúa de distinta forma, así se la misma situación o la misma problemática, pero eso no nos exime del hecho en que podamos aprender a ejercer una buena estrategia emocional de la misma manera, es decir, no nos prohíbe de aprender de la misma forma, cómo tenemos que utilizar nuestra inteligencia emocional. La cualidad de serenarse frente a una catástrofe es una de las más difíciles, ya que, si la movemos al campo del cual estamos hablando resulta ser un factor básico, el cual da un espacio para detenerse a pensar y analizar la situación a la que nos enfrentamos así sea de grado menor o grado elevado, al ejercitar esta cualidad es notoria la facilidad que se obtiene para tomar mejores decisiones o alternativas. Otra de las cualidades que se ejerce en el momento de adquirir información para próximas estas son mejor dicho tendencias biológicas que son moldeables. A su vez Daniel Goleman hace referencia a las emociones como los “antecedentes” que tendría parecido a la anterior en una historia, es decir, al impacto que estos llegan a tener para generar un seguimiento en el futuro.

Como se puede ver él utiliza la palabra “antecedentes” para referirse a las emociones y la inteligencia como un hecho que ha marcado desde siempre el cerebro emocional. Daniel Goleman no es el único que utiliza el término de antecedentes para referirse a las emociones, Miguel Fernández argumenta en su revista digital claseshistoria.com (2013):

“Los antecedentes de la inteligencia emocional tienen que rastrearse en las obras que se ocpan de la inteligencia y de la emoción. Éstos son los dos componentes básicos […] encontramos los enfoques del asesoramiento que han puesto un énfasis en las emociones” (pág.7)

Pero, retomando mi comentario sobre las emociones que son las que regulan a la mente emocional, entonces si podemos determinar que las emociones cumplen la función de un guía o mapa, que en teoría se encarga de las situaciones difíciles, y no necesariamente en una perdida familiar sino también en alguna pelea o alguna situación parecida.

    Incluso Daniel Goleman hace un comentario así, mientras que también se refiere a las emociones, con este argumento:

“Cada emoción ofrece una disposición definida a actuar, cada una nos señala una dirección que ha funcionado bien para ocuparse de los desafíos repetidos de la vida humana” (1995, pág.22)

Con el tiempo el cerebro y el uso de las emociones han ido evolucionado; si nos referimos a las partes que controlan nuestros recuerdos emocionales, nos enfocamos en el hipocampo que es quien proporciona la información de la situación y la amígdala que es quien le da el ambiente a la información y toda esta a su vez genera que se queden plasmados esos recuerdos de manera especial. Como bien comprendemos las emociones son los impulsos de la acción, que, si no se llega a tener un buen control de ellas se podría generar una mala estrategia en cuanto a la aplicación de alguna de las mismas en una situación relevante. Ahora bien, las emociones no simplemente ayudan a guiar nuestras acciones, sino también, generan efectos en nuestro cuerpo los cuales no son tan visibles; esto va muy relacionado a las estrategias que genera nuestra mente emocional, porque en algún impulso erróneo se puede ver afectada nuestra integridad o la de alguien más. Pero, ¿por qué analizar la amígdala? Resulta que ésta es “una alarma nerviosa”, es decir, es quien envía el mensaje para realizar cualquier acción. Es el “músculo” que se tiene que entrenar a diario para que las emociones no sean rápidas y poco precisas, sino todo lo contrario y se puedan ejercer correctamente en diversas situaciones. El ser humano como ya sabemos, no es igual y no reacciona de igual forma en todos los casos, eso nos permite tener una vista ajena a los problemas de otras personas, y generar así una solución mejor. Así lo argumenta en su artículo Alejandro Rodríguez (2018).

Pero estos dos personajes no son lo únicos que hablan de definir la inteligencia emocional, ya que también Pablo Fernández y Natalio Extremera, hacen mención de esto mismo:

“Actualmente, la división más admitida en IE, distingue entre un modelo de habilidad, centrado en la capacidad de percibir, comprender y manejar la información que nos proporciona las emociones…”(2009, pág.91)

Cada ser humano tiene un crecimiento emocional, lo cual ayuda a definir ciertos aspectos que vamos a ejercer en problemáticas futuras. Como coloquialmente se dice “el chiste” está en ejercer una buena estrategia en cuestión de segundos, es decir, que mediante el conocimiento y la práctica de nuestras emociones, logremos enfrentarnos a una situación adversa de manera eficaz y teniendo en cuenta que estaremos serenos con la decisión que se elija.

            Por último, gracias a todo lo observado y analizado podemos concluir que el empleo de una buena estrategia emocional nos da como resultado un buen autoconocimiento, manejo y aprovechamiento de nuestras emociones; mientras nos brinda la posibilidad de adquirir mejores decisiones, a su vez también ayudando a contraer una mejora interpersonal y social.

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